
Tinku es una palabra quechua que significa "encuentro,
unión, equilibro, convergencia".
Tinku es el nombre de las peleas rituales en las que se
encuentran dos bandos opuestos, frecuentemente llamados
Alasaya (lado de arriba) y Majasaya (lado de abajo). Parece
un combate guerrero, pero en realidad se trata de un rito;
puesto que une en lugar de separar. El Tinku es el encuentro
de dos elementos que proceden de dos direcciones diferentes:
¨Tincuthaptatha, encuentro de los que van y vienen en
el camino¨. No se trata pues, que uno de los dos elementos
aplaste y derrote al otro, la oposición no es "a
muerte", sino "a vida". De la oposición
nace la vida, es el ámbito de la fecundidad y la
reproducción.
En el Tinku antiguo las luchas se daban en un estado de
embriaguez y demostración de machismo que llegaba
a desbordes de salvajismo y canibalismo. Cuando caía
un herido los de la comunidad contraria lo recogían,
llevándoselo a su sector donde lo castraban inmediatamente,
y si era mujer le cortaban los senos, sacándole las
entrañas; masticando el hígado o el corazón,
en señal de triunfo.
Actualmente esta costumbre ha desaparecido, gracias a un
control policial que se lleva a cabo en el pueblo, que no
permite que el ritual degenere en un Tinku antiguo.
Estos encuentros o batallas empiezan a puñetazos.
Los participantes llevan Ñuckus (manoplas de cuero)
y anillos en los dedos que revientan las carnes del contrincante.
Se pelea cuerpo a cuerpo y mientras más enardecen
crece el furor y la cólera, mayor es la confusión
de la pelea. Llega un momento en que el combate y el griterío
es inenarrable. Los que se sienten perdidos empiezan a relegarse,
momento que se inicia la pedrea que objetivamente es una
lluvia de piedras, las que caen sobre ambos grupos. Los
que quedan en el campo junto con los muertos, son los triunfadores,
es el Ayllu que ha ganado y le corresponde un año
de mando y hegemonía sobre el otro. El triunfo es
festejado ruidosamente y a veces dura hasta un mes. Hasta
ahora no se ha podido descubrir que hacen los comunarios
con los cadáveres. Se presume que los entierran durante
la noche para burlar el castigo de la ley, porque al día
siguiente el campo esta limpio de huellas de haber sido
escenario de tan cruel combate.